¡Solo un milagro me ayudaría!

Imagina que esta noche, mientras duermes, ocurre un milagro. Tus problemas desaparecen. Pero como estás dormido/a, no sabes que el milagro ha ocurrido. Cuando te despiertas por la mañana, no sabes que ha ocurrido un milagro, pero tus problemas han desaparecido.

  • ¿Qué es lo primero que notas?
  • ¿Cómo son las cosas ahora?
  • ¿Cómo se siente?
  • ¿Los demás notan que ha ocurrido un milagro?
  • ¿Cómo lo notan?
  • Si respondes que algo (por ejemplo, ansiedad, miedo, agotamiento, prisa o violencia) ha desaparecido, observa qué ha ocupado su lugar.
  • ¿Qué haces cuando la violencia, el conflicto o la ansiedad ya no están presentes?
  • ¿Qué sucede cuando la preocupación se desvanece?
  • ¿Cuál es tu primer paso hacia eso?
Concéntrate solo en lo que tú puedes influir

No puedes influir en la violencia que has experimentado. No eres responsable del comportamiento de otra persona. Solo puedes ayudarte a ti mismo/a.

Cuando tengas claro lo que quieres

Crea un plan de acción para alcanzar tu objetivo. Visualiza el milagro y mantente en él durante un tiempo. Eres digno/a de lograrlo, y si te prometes actuar en esa dirección, cumple esa promesa — también eres digno/a de ello. Da pasos muy pequeños, uno a la vez, y empieza hoy. Buen viaje.

Salir rápido
Feedbackexternal link icon