Aceptación y dejar ir

Este ejercicio está destinado a apoyar situaciones en las que eventos pasados, relaciones o experiencias evocan emociones fuertes y abrumadoras, tales como:

  • Ira, resentimiento o rabia hacia la injusticia del mundo o hacia una persona que te ha causado sufrimiento a ti o a tus seres queridos
  • Culpa por tu propio comportamiento o vergüenza por lo que ha sucedido
  • Duelo abrumador
  • Vergüenza sobre ti mismo o un ser querido
  • Decepción que resulta difícil de dejar ir
  • Definirte a ti mismo y tu futuro principalmente a través de lo que has tenido que enfrentar anteriormente en la vida


Es común sentir emociones intensas, como ira, decepción, duelo, culpa o vergüenza, hacia una situación dolorosa, un evento o una persona.

Siente las emociones, pero también aprende a dejarlas ir

Sentir emociones es algo bueno e importante. Sin embargo, llevarlas contigo durante demasiado tiempo puede volverse pesado y afectar negativamente tu calidad de vida. Por eso es importante aprender a dejar ir y aceptar los hechos tal como son.


Una alternativa, por supuesto, es resistirse: “¡esto no puede ser cierto!” En situaciones traumáticas, la negación puede ser una fase natural de supervivencia. Pero para avanzar, lo que ha sucedido debe finalmente ser aceptado como parte de tu historia de vida. Algunas personas permanecen infelices, se vuelven amargadas, buscan constantemente validación para emociones dolorosas o actúan impulsivamente bajo su influencia. Al hacerlo, le dan poder a sus emociones y al evento o persona que originalmente causó el problema. Sin embargo, la situación en sí no cambia. Aceptar significa asumir la responsabilidad de tu respuesta, y dejar ir es una elección consciente.

La aceptación es una habilidad que se puede aprender

Aceptamos las cosas que no podemos cambiar. Aceptamos la realidad en todos los niveles: corazón, mente y cuerpo, reconociendo los hechos. Esto no significa que tengas que aprobar lo que sucedió, soportarlo, perdonarlo o gustarte. La aceptación no es rendirse ni renunciar. No tienes que perdonar ni aceptar el evento en sí. Las cosas simplemente son como son ahora. Lo que pasó, pasó, y no podemos cambiarlo.


Reflexiona:

  • ¿Cuál es una pequeña cosa que podrías practicar aceptar hoy o esta semana?
    Puedes comenzar con asuntos menores o menos significativos, como el clima, un niño con fuerte carácter o el estrés laboral.
  • ¿Cuál es una cosa importante en tu vida que quizás necesites aceptar?
    Reflexiona sobre ello y reconoce las emociones conectadas. Considera si ya podrías aceptarlo.


Toma una decisión y haz un acuerdo contigo mismo sobre la aceptación. Lo haces por ti y tu bienestar. Respira conscientemente y mantente presente en este momento.

Deja que las emociones relacionadas con la situación pasen

Deja que la ira, la amargura u otras emociones negativas relacionadas con la situación pasen. Piensa o escribe sobre las cosas con las que sueñas, las cosas que haces —o quieres hacer— en tu vida una vez que el evento se convierta en parte del pasado y lo hayas aceptado tal como es.


La mente divaga fácilmente. Las emociones negativas pueden volver una y otra vez. Sé persistente y guía suavemente tu mente de nuevo hacia la aceptación. A veces esto debe hacerse repetidamente.

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