Manejo del estrés
Experimentar violencia o vivir en una relación abusiva es una fuente enorme de estrés. En cualquier caso, todas las personas atraviesan periodos estresantes en la vida. El trabajo puede ser muy estresante. Encontrar un equilibrio entre el trabajo y el tiempo libre no es fácil, y si se añaden los desafíos de una familia con hijos, resulta estresante para cualquiera.
El hogar debería ser una fuente absoluta de seguridad y recuperación. Si no te sientes seguro allí o tienes que pensar constantemente en qué decir y cómo decirlo, o si debes adaptarte a las expectativas de otra persona, no podrás recuperarte del estrés. Esto también puede afectar al sueño o causar diversos síntomas, como ansiedad, sensación de desregulación emocional, desesperanza o distintos síntomas somáticos. Salir de una situación violenta o separarse de una relación abusiva provoca un aumento del estrés, y una baja médica puede ser útil.
Se puede intentar reducir, gestionar o recuperarse mejor del estrés. En el trabajo, se puede aprender a establecer límites propios: conviene examinar qué es realmente tu responsabilidad y recordar que no siempre es necesario rendir a la perfección. Está bien decir no a ciertas cosas, y es importante respetar los descansos y los horarios de trabajo. También puedes evaluar si hay algo en tu vida que te exige más de lo que te aporta y si podrías pausarlo temporalmente.
La iniciativa propia ayuda a recuperarse del estrés. Hacer algo solo para uno mismo en el tiempo libre. Esto puede ser difícil cuando se vive bajo violencia o tras haber vivido durante mucho tiempo en esa situación. Soñar es útil para acercarse a algo importante para uno. El ejercicio, estar al aire libre, mantener contacto con seres queridos, las rutinas, una alimentación y estilo de vida saludables, y dormir lo suficiente son pilares del bienestar. Conviene revisar las redes de apoyo, por ejemplo para facilitar el cuidado de los hijos y permitir actividades de ocio. Si no existen redes de apoyo, es recomendable contactar con servicios sociales y explicar la situación abiertamente.
Liberar la mente de pensamientos estresantes es una herramienta para gestionar el estrés. Conviene cuestionar los propios pensamientos, evaluar si las preocupaciones son realistas y si preocuparse realmente tiene efecto. Se puede hacer una pausa y dirigir la mente hacia cosas que calmen. Si resulta difícil, se puede intentar centrarse en el momento presente: los sonidos que se oyen, las sensaciones corporales, la respiración o explorando el propio cuerpo.
El estrés nunca es una justificación para la violencia, aunque el agresor a veces lo invoque. La gestión del estrés es responsabilidad de cada persona y, cuando se vuelve abrumador, es importante buscar formas de aliviarlo. Si resulta difícil, conviene buscar ayuda profesional. Mientras tanto, concéntrate en lo positivo, separa el día y la noche, sal a caminar y habla con otras personas. Estos son los primeros pasos.