Preparación para la terapia
La terapia es el trabajo de la mente. El subconsciente también trabaja cuando no estás en terapia. Aunque la terapia es útil, especialmente después de experiencias de violencia, también puede ser difícil. Por este motivo, sería recomendable que tu situación de vida estuviera ya algo estabilizada cuando comiences la terapia y que dispongas de los recursos para afrontar temas difíciles. Por otro lado, la terapia también puede aportar recursos a largo plazo y aumentar tu autoestima, lo que ayuda a mejorar tu situación vital.
Cuando decides buscar terapia, primero debes saber cómo elegir un enfoque que se adapte a ti y a tu situación, y encontrar al terapeuta adecuado. Puedes acudir a sesiones iniciales. Según la investigación, el factor más influyente en la terapia es la interacción entre el terapeuta y el cliente. Es más importante que el enfoque terapéutico en sí. Por eso vale la pena invertir tiempo y dinero en esta fase. Con el terapeuta adecuado, te sientes seguro para expresar tus pensamientos y emociones, y sientes que eres escuchado y aceptado. El terapeuta nunca decide por ti ni te juzga. Es importante que tenga formación o experiencia en el área por la que buscas terapia. Si se trata de experiencias de violencia, asegúrate de que el terapeuta tenga experiencia en ese tema.
La terapia centrada en soluciones se enfoca en las fortalezas, recursos y estrategias de afrontamiento del cliente, así como en la construcción de un futuro deseado. Junto con el cliente, se buscan los métodos que le ayudarán.
- La terapia cognitiva se centra en la relación entre emociones, pensamientos y comportamiento, y en identificar y trabajar pensamientos perjudiciales. Tanto la terapia centrada en soluciones como la cognitiva trabajan hacia un objetivo definido.
- La terapia de trauma se centra en procesar experiencias traumáticas de forma gradual, controlada y segura. Los eventos impactantes se trabajan para que ya no dominen a la persona. Puede incluir métodos corporales como EMDR (movimientos oculares) o técnicas para calmar el cuerpo y encontrar estabilidad.
- La terapia psicodinámica se centra en el pasado: infancia, adolescencia y relaciones. El objetivo es comprender las experiencias actuales y sus causas para poder influir en ellas. Suele ser a largo plazo.
- La terapia de pareja examina la interacción dentro de la relación, por ejemplo en conflictos o problemas de comunicación, y ambos trabajan hacia un objetivo común. Ambos miembros deben tener una comprensión compartida sobre la violencia y su responsabilidad en la relación. En casos de violencia activa o con una persona narcisista, la terapia de pareja no es adecuada.
Una vez que hayas encontrado un terapeuta y un enfoque adecuados, no necesitas prepararte específicamente para la sesión. Sin embargo, puedes pensar en los objetivos de la terapia y los temas importantes. La apertura es clave, ya que el terapeuta solo puede ayudar con lo que conoce. También es importante ser abierto en la relación con el terapeuta. Si algo no te parece correcto, es importante expresarlo.
Durante una sesión pueden surgir emociones, por lo que es recomendable planificar bien el momento de la cita. No es buena idea programar asuntos importantes justo después de la sesión. Es posible que te sientas cansado, por lo que puede ser necesario descansar el resto del día. Llevar un diario puede ayudar, y si al principio es difícil hablar de las emociones, tomar notas puede ser útil. Algunos enfoques también incluyen tareas para casa.
Si tienes preguntas sobre la terapia, siempre puedes hacerlas al terapeuta, incluso con antelación.