Dentro de cinco años
Imagina que han pasado cinco años y tu situación sigue siendo la misma.
- ¿Cómo te sientes?
- ¿Eres feliz?
- ¿Cómo te han afectado estos últimos cinco años?
- ¿Tu capacidad de afrontarlo es mejor o peor que antes?
- ¿Podrías haber hecho algo de manera diferente?
- ¿Qué tipo de sueños tienes ahora?
- Si pudieras darte un consejo a tu yo actual desde tu yo del futuro, ¿cuál sería?
Si puedes imaginar que, dentro de cinco años, con la situación sin cambios, te sentirías más agotado/a, más triste o más amargado/a, ¿podrías considerar hacer algo respecto a la situación ahora mismo, en este momento?
Si, por otro lado, imaginaras que estarías en un lugar mejor dentro de cinco años incluso si la situación sigue siendo la misma, podrías preguntarte si eso es realista bajo las mismas circunstancias, con cinco años más de edad y llevando el peso de muchos años. Si lo es, ¿cómo lo has logrado? Piensa en cómo ha sido tu camino y qué has hecho de manera diferente. ¿Qué tipo de acciones prácticas o cambios han tenido lugar? Recuerda que no puedes detener la violencia. Pero, ¿podrías comenzar hoy mismo con las acciones que ya has llevado a cabo? ¿Cuál es tu primer pequeño paso?
Nadie puede cambiar a otra persona. Si estás sufriendo violencia, nadie más que la persona que ejerce la violencia puede detenerla. Sin embargo, es posible influir en tu propia vida personal. Cada persona realiza cambios cuando se siente verdaderamente preparada, pero este ejercicio puede ayudarte a asumir antes la responsabilidad de tu propio bienestar. La ayuda siempre está disponible, y el primer paso suele ser hablar de tu situación con otra persona.