Violencia física en la trata de personas

La violencia física no es solo una agresión grave. Incluye cualquier uso de la fuerza o restricción física utilizada para controlarte, castigarte, intimidarte, explotarte o hacer que obedezcas.


Puede consistir en abofetear, golpear con puños, patear, empujar, quemar, asfixiar, sacudir, someter físicamente, retener o inmovilizar contra una pared u otra superficie. Puede ser tirar del cabello o agarrar tu cuerpo de forma agresiva. Puede ser obligarte a subir a un coche contra tu voluntad. Puede ser castigarte físicamente por no ganar suficiente dinero.


La violencia física también incluye el uso de objetos o armas para herirte o amenazarte. Incluso si no se utiliza un objeto, mostrarlo para intimidarte puede ser una forma de intimidación física.


Puede incluir lanzarte objetos, romper cosas cerca de ti, golpear paredes o dañar bienes para infundirte miedo. También puede implicar hacer daño o amenazar con hacer daño a otra persona, incluidos un niño o un animal, con el fin de controlarte.

Privación

La violencia física también puede implicar privación. Es posible que te hayan negado el sueño, la comida, el agua, la higiene, medicamentos o atención médica como forma de debilitarte o mantenerte dependiente. También puede implicar obligarte a consumir drogas o alcohol.

Confinamiento y control

La violencia física también puede presentarse en forma de confinamiento y control de los movimientos. Es posible que hayas sido encerrada/o en un apartamento, un lugar de trabajo, una habitación de hotel o una casa. Puede que te hayan impedido salir quitándote las llaves o colocándose físicamente en tu camino, por ejemplo, alguien de pie en la puerta para que no pudieras pasar. También puede que te hayan dicho que no podías salir sin permiso.


Puede que hayas sido acompañada/o a todas partes, de modo que nunca estuvieras sola/o. Es posible que te hayan vigilado mediante cámaras o rastreado a través de tu teléfono. Tu pasaporte o documentos de identidad pueden haberte sido retirados “para su custodia”. Puede que te hayan impedido acceder al transporte. Es posible que te hayan trasladado repetidamente entre ciudades o países para que no pudieras establecer vínculos ni pedir ayuda. Puede que te hayan dejado y recogido de forma que te impidiera escapar.


Puede que pareciera que te movías libremente en público, pero alguien podría estar vigilándote, esperando cerca o controlando tu horario de forma tan estricta que marcharte parecía imposible. El control físico no requiere que existan cadenas reales.

Obligarte a trabajar

Puede que te hayan obligado a seguir trabajando a pesar de enfermedad, embarazo, lesiones o agotamiento extremo. Puede incluir la exposición a condiciones peligrosas o inseguras sin protección, o ser puesta/o en situaciones en las que podrías resultar herida/o. También puede que se te haya negado el acceso a tratamiento médico como forma de castigo o para mantenerte dependiente.


Incluso incidentes breves pueden tener un impacto psicológico a largo plazo, generando ansiedad, hipervigilancia o sensación de estar atrapada/o.


Si alguien utiliza su cuerpo para asustarte, controlarte o forzarte, eso es violencia física. No necesitas tener lesiones visibles para que sea real. No es disciplina, no es normal y no te lo mereces.

Salir rápido
Feedbackexternal link icon