Orientación para una vida sin violencia
La vida después de la violencia puede sentirse inesperadamente más difícil de lo que uno podría haber anticipado. Puedes sentirte perdido o inseguro acerca de lo que quieres de la vida. Los efectos de la violencia pueden continuar mucho tiempo después de la separación, pero la libertad y la ausencia de violencia que la han reemplazado pueden llevarte a preguntarte: ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy?
La versión antigua de ti —la que existía antes de la violencia— ya no está. La reorientación puede apoyarse examinándote desde diferentes perspectivas:
- ¿Cómo era yo de niño/a?
- ¿Qué de eso todavía permanece en mí?
- ¿Cuáles son mis rasgos de personalidad?
- ¿En qué soy bueno/a y en qué áreas me gustaría crecer?
- ¿Cómo me gustaría que otras personas me describieran?
- ¿Hay hábitos que me gustaría dejar atrás?
- ¿Qué disfruto?
- ¿Qué tipo de música me gusta escuchar, cuál es mi comida favorita, mi color favorito?
- ¿Con qué soñaba antes y cómo son esos sueños ahora?
Puedes usar un diario o crear un mapa mental para ayudarte a reflexionar sobre estas preguntas.
La reorientación también suele implicar examinar tu relación con otras personas. Una persona cambia inevitablemente a lo largo de la vida, y una experiencia tan significativa como la violencia sin duda también habrá traído cambios. Es natural que esto afecte tus relaciones con los demás y tus expectativas hacia ellos. Las siguientes preguntas pueden ayudarte a guiar esta reflexión:
- ¿Qué tipo de relaciones quiero en mi vida?
- ¿Tengo las relaciones que deseo?
- ¿Hay relaciones que podría dejar ir, o quizá algunas dañinas?
- Si te resulta difícil encontrar respuestas, puedes prestar atención a cómo te sientes después de encontrarte con una persona en particular.
- ¿Te sientes con más fuerza, animado/a y renovado/a, o te sientes pesado/a o confundido/a?
Tus propios sentimientos son una buena medida. Aunque las personas necesitan a otras personas, a veces una relación llega a su fin, y eso puede aceptarse. Las amistades no tienen que durar toda la vida, y también tienes derecho a dejar de mantener contacto con familiares.
Tus valores personales también se vuelven más claros a través de esta reflexión, lo que ayuda a tomar decisiones. La seguridad es algo hacia lo que vale la pena avanzar después de la violencia.
- ¿Tus decisiones promueven la seguridad o te alejan de ella?
- ¿Qué tipo de situaciones buscas?
A veces, las personas que han experimentado violencia describen un patrón, sintiendo que “esto siempre me pasa” o que terminan en relaciones dañinas. Es importante tomar el control de tu propia vida y tomar decisiones con la seguridad como prioridad. Si esto es nuevo y desconocido, naturalmente se sentirá difícil, pero es algo que puedes aprender. También forma parte del crecimiento personal: aprender a conocerte a ti mismo/a. A través de esto, puedes acercarte a tu yo auténtico y a una vida que refleje tus valores. Es más fácil vivir y crecer en seguridad, y esto puede crear un ciclo positivo. Toda persona merece una vida segura.
También es posible que, incluso después de la violencia y tras haber ganado claridad sobre tu dirección, a veces la pierdas de vista. Escribir tus sueños y metas, o crear un vision board (tablero de visión), puede ayudar.
Puedes mantener tu tablero de visión en un lugar visible en tu hogar para que te recuerde continuamente tu dirección. Puedes hacerlo en una cartulina o papel grande, dibujando o pegando imágenes recortadas de revistas: imágenes que resuenen contigo o que representen algo significativo y deseable para ti.
A veces, las imágenes pueden expresar y abrir más que las palabras. También puedes incluir palabras y frases en tu tablero de visión. No hay una forma incorrecta de crear uno. ¡Deja que tus sueños y esperanzas fluyan libremente!