Violencia de género y trata de personas

El tráfico de personas debe abordarse desde una perspectiva de género que reconozca que afecta de manera diferente a mujeres y hombres, y que sus causas y consecuencias están profundamente vinculadas a la desigualdad de género.

El tráfico de personas entra dentro del ámbito de la violencia de género porque
  • Afecta principalmente a mujeres y niñas, especialmente cuando se realiza con fines de explotación sexual, maternidad subrogada forzada o matrimonio forzado.
  • Aprovecha la vulnerabilidad generada por la desigualdad, la pobreza, la discriminación y la violencia previa a la que están sometidas las mujeres y niñas por su género.
  • Es una forma de violencia de género, reconocida como tal por organizaciones internacionales.
Importancia de un enfoque de género e interseccional

También es esencial aplicar un enfoque interseccional que comprenda que no todas las mujeres experimentan la misma violencia: algunas enfrentan mayores riesgos debido a la combinación de diversas formas de discriminación (porque son migrantes, jóvenes, racializadas, pobres, etc.).


El tráfico afecta particularmente a quienes son más vulnerables, tales como:

  • Mujeres jóvenes
  • Mujeres migrantes
  • Mujeres sin una red de apoyo o en contextos de exclusión


Esto se debe a que la desigualdad y la discriminación aumentan la exposición a riesgos y reducen las oportunidades de protección.

  • Las mujeres migrantes pueden enfrentar obstáculos adicionales, como barreras lingüísticas, falta de documentación, racismo o desconocimiento de sus derechos, lo que incrementa el riesgo de caer en redes de tráfico.
  • Las mujeres que sufren múltiples formas de discriminación (por origen, edad, situación económica, identidad u orientación, discapacidad, etc.) pueden estar aún más expuestas.
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