Tácticas comunes utilizadas por los perpetradores
El reclutamiento suele llevarse a cabo en entornos cotidianos — mercados, aldeas o en los hogares de amigos o familiares — y es realizado por personas que ya son conocidas, a veces pertenecientes a la misma comunidad o incluso a la familia. A menudo lo llevan a cabo individuos que son percibidos como figuras de autoridad o que han alcanzado una posición respetada y deseable dentro de la comunidad. Los reclutadores suelen aprovechar la confianza y la familiaridad existentes, lo que dificulta que las posibles víctimas cuestionen sus intenciones.
El vínculo de confianza es una de las herramientas más poderosas del reclutador: prometen oportunidades de empleo, seguridad o una vida mejor, asegurando que cubrirán todos los gastos y que no hay necesidad de preocuparse por los costes iniciales. Esta confianza se utiliza luego para crear gradualmente dependencia, normalizar la explotación y desalentar la resistencia o la huida.
Tácticas comunes adicionales
Métodos utilizados para atraer o persuadir a las víctimas hacia situaciones de explotación.
- Falsas promesas de empleo o matrimonio para atraerle a una situación de explotación.
- Regalos o favores para crear una sensación de obligación y dependencia.
- Explotación de vínculos sociales o familiares, utilizando amigos, familiares o miembros de la comunidad para convencer a la víctima de cooperar. Puede sentirse presionado/a a no rechazar a alguien que ya conoce o respeta.
Estrategias utilizadas para hacer que las víctimas dependan de los explotadores y no puedan marcharse.
- Servidumbre por deudas: puede que le digan que debe pagar los costes de viaje, reclutamiento o manutención, a menudo mediante trabajo forzado o explotación sexual. Estas deudas pueden ser infladas, inventadas o aumentadas arbitrariamente, creando una sensación permanente de obligación.
- Aislamiento de la comunidad y la familia: puede volverse dependiente del tratante. El aislamiento físico, social y digital puede utilizarse para reforzar el control.
- Manipulación de la identidad: como la confiscación de pasaportes o documentos de identidad, la entrega de documentos falsos o el cambio del nombre de la víctima. Se le puede hacer creer que no tiene estatus legal, reforzando la dependencia.
Tácticas utilizadas para mantener el control mediante el miedo, la presión y la manipulación mental.
- Amenazas o intimidación contra usted, su familia o sus hijos para evitar la huida. Las amenazas también pueden ser sutiles, generando miedo sin violencia explícita, y pueden implicar consecuencias legales, financieras o sociales.
- Manipulación psicológica, incluyendo miedo a las autoridades, falsas amenazas legales o promesas de protección. La manipulación puede implicar alternar entre afecto y crueldad para mantener la obediencia.
- Control gradual: pequeños favores, restricciones progresivas y vigilancia constante para normalizar la explotación. Con el tiempo, esto crea la sensación de que escapar es imposible y fomenta la indefensión aprendida.