Autoestima

La autoestima de una persona se construye en la infancia y la adolescencia. Se desarrolla en interacción con otras personas. La autoestima no es permanente, sino que está influida por las experiencias de vida. Las experiencias positivas, los logros en la vida y las buenas experiencias en las relaciones fortalecen la autoestima. En la infancia, el padre, madre o educador actúa como un espejo para el niño, y la autoestima del niño se desarrolla según lo que ve en ese espejo. Cuando un adulto ama, elogia, anima al niño y cree en él, la autoestima crece. Una crianza que ignora las necesidades y sentimientos del niño, o que es abusiva, tiene un efecto negativo en la autoestima. Hace que el niño sienta que no es importante, ni digno de amor o valor, que su opinión no importa y que no merece amor ni cosas buenas.

Es reconfortante saber que es normal tener baja autoestima cuando se vive o se ha vivido en una relación abusiva o se ha experimentado cualquier tipo de abuso. Puede cambiar, y la autoestima puede crecer. Ya has superado una gran adversidad.