Identificando factores de riesgo y señales de alerta
Los indicadores son elementos útiles para detectar a posibles víctimas de trata de personas, y están basados en la experiencia práctica sobre el terreno. Estos indicadores sirven como una guía para orientar a las/os profesionales en la detección e identificación de posibles víctimas de trata.
Los indicadores no deben interpretarse de forma literal ni como una lista de verificación, ya que no existe un único “tipo” de víctima y cada historia personal es compleja y única. Los indicadores están destinados a apoyar la observación y la evaluación, pero siempre son esenciales el buen juicio, la sensibilidad y la atención al contexto.
Importante: No es necesario presentar todos los indicadores. Las situaciones de trata de personas varían. Incluso uno o unos pocos indicadores pueden ser suficientes para generar alertas. Si algo no parece correcto, es importante buscar ayuda o asesoramiento.
- Puede que no se te permita salir de la casa excepto para ir a trabajar.
- Durante el trabajo, puedes ser vigilado/a por los explotadores tanto en persona como por teléfono.
- Puedes estar acompañado/a en todo momento para evitar el contacto con otras personas.
- Tu interacción social puede ser limitada o nula, y tener poco contacto con familiares o personas fuera de su entorno inmediato.
- Tu acceso a tu teléfono, redes sociales o aplicaciones de mensajería puede estar limitado o supervisado. Tus mensajes, llamadas o localización pueden usarse para controlarte o intimidarte.
- Puede que no tengas libertad para elegir dónde vivir.
- Puedes vivir con la “maman” o con colaboradores de los explotadores.
- Tu rutina diaria y tus movimientos pueden estar estrictamente controlados, incluidos descansos, comidas o uso del baño.
- Puede que no tengas ninguna documentación personal; tu pasaporte o identificación pueden haber sido retenidos por los explotadores.
- Puede que te asignen otro nombre o que te indiquen que digas ser la esposa de un hombre que en realidad es tu explotador.
- Puede que no se te permita tener o conservar dinero propio.
- Puede que dispongas de documentos falsos proporcionados por los explotadores.
- Puedes haber sido sometido/a a violencia física, sexual o psicológica para obligarte a obedecer.
- Puedes sufrir amenazas, chantaje o coerción.
- Si intentas escapar las amenazas pueden dirigirse contra ti, tu familia o tus hijas/os.
- El miedo a las autoridades puede ser generado mediante información falsa o intimidación.
- Las amenazas también pueden estar relacionadas con deudas, cargos penales o daños a su comunidad o amistades.
- El trabajo que te prometieron inicialmente puede no coincidir con el trabajo real al llegar.
- Puede que no tengas libertad para decidir cuándo, cómo o cuánto trabajar; las condiciones y horarios pueden ser impuestos.
- Puede que no tengas días libres y que te veas obligado/a a trabajar en condiciones duras o inseguras.
- Tus ingresos pueden ser retenidos completamente o puedes recibir poco o ningún pago.
- Puedes estar expuesto/a a riesgos que ponen en peligro tu salud y seguridad.
- Puedes sufrir insultos, acoso o daños propios de ciertos trabajos.
- También puedes ser obligado/a a realizar actos sexuales o degradantes o presionado/a para cumplir cuotas bajo amenaza.
- Puedes estar vigilado/a constantemente y vivir en la casa del explotador o en alojamientos deficientes o inadecuados.
- Puede que no tengas posibilidad de contacto independiente con el exterior.
- El uso del teléfono móvil, si se permite, puede utilizarse para controlarte.
- Puede que no tengas acceso a atención médica y tener contacto limitado con familiares o amistades.
- Tus necesidades básicas como alimentación, higiene y descanso pueden estar restringidas para aumentar tu dependencia.
- Puede que dependas de los explotadores debido al miedo, el chantaje o la coerción.
- Las amenazas pueden dirigirse a ti, tu familia o tus hijas/os.
- Puedes desconfiar de las autoridades o temer ser entregado/a a ellas.
- Puedes tener miedo de revelar tu situación migratoria.
- Puedes sentirse atrapado/a psicológicamente, creyendo que no puedes sobrevivir o escapar sin el control del explotador.
- Puedes ofrecer relatos confusos o ilógicos.
- Puedes repetir las mismas historias, a menudo de forma ensayada o inconsistente.
- Puedes mostrar signos de ansiedad, depresión o miedo.
- Puedes parecer retraído/a o sumiso/a y evitar el contacto visual.
- Puedes mostrarte reacio/a a hablar frente a ciertas personas (posiblemente el explotador).
- Puedes parecer hipervigilante, confuso/a o excesivamente obediente por miedo a represalias.
- Puedes provenir de zonas conocidas por la prevalencia de la trata de personas.
- El coste de tu transporte puede haber sido cubierto por intermediarios que luego exigen su devolución mediante trabajo u otros medios.
- Puedes haber sido atraído/a con promesas de empleo, matrimonio o una vida mejor que no se cumplen.
- Puedes haber sido engañado/a sobre tu situación legal, vivienda o empleo para asegurar tu sometimiento.
- Puedes haber tenido abortos frecuentes o múltiples embarazos en poco tiempo.
- Puedes tener infecciones de transmisión sexual sin tratar.
- Puedes presentar signos de abuso físico como hematomas, quemaduras o cicatrices.
- Puedes sufrir desnutrición o mala salud general debido al exceso de trabajo, negligencia o privación.
- Puedes tener señales de explotación sexual, como dolor o lesiones en la zona genital.
- También puedes presentar signos de estrés crónico, falta de sueño o conductas autolesivas.
- Puedes carecer de pertenencias personales o no puedes gestionar tu propio dinero.
- Puedes dar explicaciones incoherentes sobre tu vida o trabajo.
- Puedes sentir miedo hacia la policía, servicios sociales o personal sanitario.
- Puedes estar aislado/a de tu comunidad, amistades y familia.
- Puedes mostrar desconfianza, miedo o reticencia incluso en entornos seguros, como reflejo de experiencias previas de coerción o trauma.