Ejercicio de relajación

Acuéstate en un lugar tranquilo. Encuentra una posición cómoda y cierra los ojos. Respira profundamente y suelta con un suspiro todo lo que te ha estado pesando. Incluso puedes dejar que el suspiro haga sonido. Repite esto varias veces. Continúa con respiraciones profundas, dejando que tu diafragma suba y baje y haciendo que tus respiraciones sean largas. Presta especial atención a la exhalación; tu cuerpo inhalará de forma natural por sí solo.

Permanece en esta posición por un momento y permítete disfrutar de este estado. Cuando el ejercicio termine, tómate un momento para pensar cómo puedes llevar esta sensación contigo durante el resto del día. Luego hazlo.